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ALGUNAS OPINIONES CRÍTICAS SOBRE LA OBRA DE MÉNDEZ GUEDEZ “...una novela de personaje, cuya problemática y vivencias
constituyen una parte esencial del núcleo central de lo narrado;
es una novela de espacio (la descripción de los ambientes sociales
y del marco histórico es otro eje central sobre el que se desarrolla
la trama), cercana también a la novela de costumbres; es una novela
documental (ciertos tipos sociológicos, históricos, etc.,
insertados en el universo novelesco); y además, una novela de clave
(roman à clef), desde el momento en que se presentan como imaginarios
personales y contemporáneos del autor determinados acontecimientos
y lugares. Es pues casi, una reinterpretación del género
que demuestra habilidad en el rigor técnico y en la elaboración
histórica. (...) ”Podríamos abundar en el cliché y repetir a coro, lo que ya se comienza a decir sobre el último libro de Méndez Guédez. Rescataríamos las virtudes de una novela de inicio, la oralidad, los diálogos de las viejitas en el cuarto (geniales), el tono intimista en el marco de un periplo vivencial de un niño inserto en una familia de inmigrantes. Esto nos dejaría como aceite sobre el agua, en las virtudes superficiales de la ejecutoria exitosa de un oficio. Y es que al ir a confrontar la lectura de Una tarde con campanas, no debemos olvidar que cada elipsis esconde la verdadera historia, en ellas está el valor sustantivo del relato. En los silencios de José Luís se revela una niebla de sentimientos de tristeza que brilla al sol de sus angustias. Sucede también que la novela de iniciación es un pretexto para dar autenticidad a una voz que perderá la inocencia en su roce con la realidad, hay un mundo fuera, hay un mundo que deja de ser la ciudad que fuimos, nos muestra una ciudad que no terminamos de ser, en tránsito hacia la ciudad que seremos. Es encomiable cómo Juan Carlos Méndez Guédez construye sus personajes. Viven, el autor conoce al detalle sus biografías, maneja los intríngulis, nos muestra algunos, nos sugiere otros y se guarda la mayoría en unos significativos y hermosos silencios. El lenguaje es virtuoso, nada sobra, todo ha sido medido. La acción va de peripecia en peripecia, corre como electricidad sutil por filamentos zigzagueantes; se confunden los cableados de Barquisimeto y Madrid y las campanas suenan en las tardes, homenaje a Altagracia – Salvador Garmendia y su capitán Kid (¿Centella?), homenaje a Beltenebros. Al cerrar el libro sentimos la saudade de piedra, saudade pasada, presente
y futura; un país que fue, el país del padre y su vulgar
cadena de oro, el de las peleas con los Serranos; saudade por el presente,
el país que es; país de militares omnipresentes, el que
asquea a Agustín y saudade por el país que está más
allá; el que trascenderá al muelle y al navío”. “Pienso que escritores como el boliviano Edmundo Paz Soldán,
el peruano Fernando Iwasaki, o el venezolano Méndez Guédez
-por citar tres ejemplos de escritores hispanoamericanos jóvenes-
están trazando un nuevo derrotero narrativo en el que su perculiar
forma de desentrañar las claves de nuestro destino común
tiene preocupaciones menos folclóricas, pero no por ello menos
interesantes o menos locales”. “...Una tarde con campanas es una novela construida sobre el estupor y la perplejidad del pequeño José Luis, quien tiene que aprender muy deprisa deportes y palabras nuevas, mientras la vida en España se entrevera con la de Venezuela, como un sincretismo sagrado. Como María Lionza, mismamente. Sin embargo, no quiero dejar de señalar que Una tarde con
campanas es la primera novela hispanoamericana que narra la complicada
integración de los inmigrantes latinoamericanos en España,
aunque vuelvo a insistir en que su valor literario es infinitamente superior
a su valor sociológico. Si en USA esta narrativa es mejor conocida
como “literatura chicana” con Méndez Guédez
comienza en España “la arrechadera literaria”. “Domina Méndez Guédez toda una gama de registros
expresivos, es sumamente intenso en ocasiones y por las páginas
de su novela desfilan personajes dotados de una auténtica humanidad,
doblegados por la vida, pero al mismo tiempo hondamente vitales...Novela
de aprendizaje y de revelaciones, posee una belleza que va más
allá de lo verbal, que alcanza lo onírico y que se enraíza
en los personajes y en una cosmovisión en la que al fin triunfa
la armonía pese a algunos derrumbes y tristezas”. “...un extraordinario y fiel retrato de las penurias por las que
han de pasar los que llegan a nuestro país con el sólo propósito
de sobrevivir con su trabajo...Os recomiendo la fácil y divertida
lectura de esta novela. No os arrepentiréis”. “UNA TARDE CON CAMPANAS es en definitiva una novela signada por
el rigor en el uso del lenguaje, caracterizada por un deslumbrante pulso
narrativo en el que se combinan lo onírico y la leyenda con la
realidad más desgarradora, que provoca una profunda reflexión
sobre el aprendizaje de la humanidad, y afirma a Méndez Guédez
como una de las voces más sólidas de la actual narrativa
en lengua española”.
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